viernes, 22 de marzo de 2013

~


” Todo comienza por algo, por una razón. Hasta una pequeña acción o lo que fuere puede provocar un gran comienzo en cualquier momento de nuestras vidas. Pero mi comienzo no tiene aquello, es incógnito, es algo que sólo apareció y ya. No pidió permiso, no dio una entrada disimulada, fue directo a mí, a mi vida. Sutil y sin piedad.
Quise evitar aquello que al principio parecía un juego, luego fui tomándolo como algo pasajero. No era consciente de lo que podía significar ese principio en mi vida, ni de las consecuencias, ni de los daños, ni de todo lo que ahora me está causando.
No quise prestarle atención, como tampoco le di importancia en las primeras semanas.
Poco a poco fui conociendo aquello que me iba invadiendo, que me atrapaba cada vez más y que ahora no puedo soltar.
En silencio, lleve meses junto a éste secreto. Sentí los cambios que me había provocado, lo costoso que es mantenerlo oculto, y lo doloroso que puede llegar a ser con el paso de los días.
Reconocí que el costo de éste secreto era inmenso, pero ya estaba dentro de él, y lo sigo estando. También sé que la recompensa es hermosa, y que los mejores objetivos se toman por caminos difíciles.
Aunque ésto me llevo a hacer cosas locas que jamás creí que llegaría a hacer,aunque me cuesta lágrimas todas las noches, dolores de garganta cada tarde, cantidades de sangre ciertas veces, resentimientos hacia gente que amo, encierros, aislamientos sin razón, mal humor de un momento a otro, vacíos que no se llenan, depresiones cuando menos lo espero, mentiras a mi familia y amigos, odio y desprecio hacia mí misma… Aunque me pase todo esto y más, sé que algún día voy a lograr alcanzar la llegada de este tablero.
No hace falta nombrar los dos patrones de éste comienzo, solo sé que se apoderaron de mi cuerpo, de mis decisiones, de mi cabeza.
Están cómodas aquí dentro, y prometieron no irse. No sé hasta cuando voy a soportarlas, hasta cuando voy a estar bajo su control, lo que sí sé es que soy el blanco perfecto a todos sus reproches, y como presa fácil me hundo en lo más oculto de mí, tan oculto que cada vez que pido ayuda nadie me logra oír.
Me sellaron la boca, me tomaron las manos, me llenaron el estómago de desprecio, convirtieron el espejo en mi peor enemigo, y lo peor, me aislaron de toda confianza. Sólo somos ellas y yo. Un trío perfecto para retroceder por cada casillero avanzado, como si todas las casillas fueran rojas. Pero así es y así será.
Las desprecio, pero las necesito. Las escondo, pero las vuelvo a encontrar.
Ya no importa que tan mal esté, ya no tiene importancia saber que estoy enferma, que en meses, en días o quizás mañana pueda morir con ellas dentro.
Me anestesian cada día, se alimentan de mí a cada instante y me llevan a la llegada, a la mismísima muerte.
No importa cual sea el final, solo saber que lo intenté.
Tengo claro que mi propósito no es morir, no es terminar con mi vida sin haber logrado algo por lo que merezca ser reconocida, aunque sea por mi familia.
Pero es tan difícil terminar con ésto, que nunca tengo una buena razón para hacerlo.
Como nunca tuve una para empezarlo, tampoco tengo una para poder ser liberada…”
                     

No hay comentarios:

Publicar un comentario